domingo, 21 de diciembre de 2014

CAMINAR Thoreau PASEO Hazlitt QUIETUD D'Ors BIOGRAFIA del SILENCIO

Quietud y paseo debaten en la conciencia, como mística y razón natural disputan en la inteligencia imaginativa.


THOREAU, LA VIDA SUBLIME, A. Dan - Le Roi Ed. Impedimenta.

El último libro de Pablo D'Ors, BIOGRAFÍA DEL SILENCIO (Siruela 2012), ha sido tal éxito editorial que ha gozado de una edición especial para estas navidades, y su contenido ensayístico vendría a combatir los afanes de esta sociedad a través de la técnica y la práctica de la meditación.


Mejor que esto debería haber una silla para las "sentadas"

Silencio y quietud ("sentadas") serían las claves de esta biografía de la meditación profunda que se presenta como una suerte de "guía" (al final hay tal ayuda numerada para la lectura, con títulos que nos servirán de referencia) o panacea de descubrimiento o salvación interiores.


Es maravilloso constatar cómo 
conseguimos grandes cambios 
en la quietud más absoluta. 
Porque no es solo que el silencio 
sea curativo, también lo es la quietud.
 Ante todo hay que decir que el silencio
 en quietud es muy diferente 
al silencio en movimiento. 
Está demostrado científicamente 
que los ojos que no se mueven 
propician en el sujeto una concentración 
mayor que si se tienen en movimiento. 
Al moverse es muy fácil, casi inevitable, 
estar fuera de nosotros. 
La quietud, por contrapartida, 
invita a la interiorización. 
Es necesario pasar por la quietud 
para adiestrarse en el dominio de sí,
 sin el que no puede hablarse de verdadera libertad.
(3. Las olas de las distracciones)

No dejan de ser polémicas esta principal y otras colaterales ideas de este libro, que se lee cómo bajo un hechizo, pero cuando uno levanta la vista hacia el pensar natural, se descubre un forzamiento que quizá despeje o ayude en determinados momentos, pero parece negarse a ver otras realidades de la naturaleza humana que no tienen porqué ser ningún engaño vital, sino todo lo contrario.



Por ejemplo, parece situarse en otro mundo el tachar como "sueño a matar" (13) nada menos que lo siguiente:


El amor auténtico 
tiene poco que ver con el enamoramiento
que hoy es el sueño por excelencia,
 el único mito que resta en Occidente...
La exaltación del amor romántico
en nuestra sociedad ha causado
y sigue causando insondables 
pozos de desdicha. La actual
mitificación de la pareja
es una perniciosa estupidez.
Por supuesto que creo en la posibilidad
del amor de pareja, 
pero estoy convencido de que requiere
de un extraordinaria e infrecuente madurez.

A mi juicio cuando se abusa de adjetivar como "auténtico" o "verdadero" determinados fenómenos emocionales  (amor o libertad, p.ej.) han de surgir las alarmas indiciarias de lo que puede ser una propensión al dogmatismo limitador de lo real.



Estoy de acuerdo en la mitificación y en la madurez exigible, pero ello no tampoco nos puede llevar a calificarlo ni del "último mito de Occidente" (como si no quedaran otros muchos y este más bien sería el deslindable con la novela rosa), ni de rechazar el enamoramiento por "romántico" (convendría leer otras novelas), como si no lo quisiéramos por el dolor del rechazo.




Otro tanto sucede con un cierto desdén hacia el "pensar" que se manifiesta en argumentarios como el siguiente:


Es mucho más saludable 
pensar menos 
y fiarse más de la intuición, 
del primer impulso
(el punto 18 de la guía
se titula PENSAR MENOS)

Vamos a conceder que ello se propugne en el contexto del desarrollo de tal técnica de meditación, pero dicho así, en genérico, es cómo tender a anular el pensamiento en un época que tanta falta hace contrarrestar el descerebramiento de los impulsivos mensajes de las redes sociales. 

El "primer impulso" no puede ser alabado por mor de la espontáneidad, cuando lo más frecuente es que sea producto de los peores móviles inmediatos. Hay que mirar con mayor perspectiva.



Esto es, resulta necesario un detenimiento en el pensar antes que dejarse arrastrar por el primer impulso, aunque desde luego los impulsos puedan ser un viento necesario e inevitable que mueva la vela del barco vital, pero sin perjuicio de que la reflexión pueda ejercerse también en el movimiento y hay quien lo prefiere a la quietud del estancamiento.

En su conocido opúsculo CAMINAR (WALKING), nacido como conferencia y luego publicado póstumamente, el libertario HENRY DAVID THOREAU (1817-1862), cantó con eternidad al "arte de caminar", al don de "andar a pie" y "deambular (sauntering)", a partir de este original propósito:


Quiero decir unas palabras
en favor de la Naturaleza,
de la libertad total y el estado salvaje,
en contraposición a una libertad
y una cultura simplemente civiles;
considerar al hombre como habitante
o parte constitutiva de la Naturaleza, 
más que como miembro de la sociedad.
(pág. 7, Adora Exprés, reedición 2014)


La célebre cabaña en el bosque de THOREAU ilustra esa búsqueda del movimiento renovador y de una inspiración interior que se resume en palabras como las siguientes:


Mi deseo de conocimiento
es intermitente,
pero el de bañar mi mente
en atmósferas ignoradas por mis pies
es perenne y constante.
Lo más alto a lo que podemos 
aspirar no es a la sabiduría,
sino a la Simpatía con la inteligencia.
No tengo constancia de que 
esta sabiduría más elevada
alcance algo más definitivo 
que una nueva y enorme sorpresa
ante la súbita revelación
de la insuficiencia de cuanto
hemos llamado hasta el momento
Sabiduría: el descubrimiento de que
hay más cosas en los cielos
y en la tierra de las que sueña
nuestra filosofía.
(ob cit. pág. 51)



Aunque habitualmente se le representa como solitario explorador, en su libro defiende también el diálogo en movimiento y ello le permite sentirse en un nuevo estado:


Para ceñirme a mi propia experiencia,
mi compañero y yo 
-porque a veces llevo un compañero-,
disfrutamos imaginándonos miembros
 de una orden nuevo, o mejor,
antigua: no somos Caballeros,
 ni jinetes de cualquier tipo,
sino Caminantes, una categoría,
espero, más antigua y honorable.
...
Un a modo de cuarto estado,
independiente de la Iglesia,
la Nobleza y el Pueblo.
 (Ob. cit. pág. 9)

Así se diferencia de otros ilustres defensores del caminar y escritores decimonónicos (Willian Hazlitt y Robert Luis Stevenson) que propugnaron el hacer a solas el paseo, como recoge el pequeño ensayo EL ARTE DE CAMINAR publicado por la Universidad Autónoma de México (2004).


Caminamos  principalmente
para sentirnos libres de todos 
los impedimentos y de todos los
inconvenientes; para dejarnos atrás
a nosotros mismos, mucho más 
que para librarnos de otros. (pág. 16)

                                                     

A propósito de este ensayo (DAR UN PASEO de HAZLITT), Stevenson se entusiasmó tanto que compuso su EXCURSIONES A PIE, como elogio y comentario al mismo  y llegando a destacar:

Es tan bueno que debiera
fijarse un impuesto a todos
los que no lo han leído:
"Dadme un claro cielo azul
sobre la cabeza y el prado verde
bajo los pies, un camino sinuoso
 y una larga caminata de tres horas
antes de cenar... ¡y luego pensar!"
(Ob. cit. pág. 42)

Como señala el comentarista de ambos ensayos, la euforia y revelación del caminar tiene su complemento en el estado reflexivo:

De "ese silencio no alterado
del corazón", que es lo que
permitirá "desenredar a cada paso
(el) misterior de nuestro ser"
(Ob. cit. pág. 10)



El reposo también incluiría para Stevenson la lectura ulterior de un buen libro, como una suerte de precipitado del movimiento renovador previo.

 Me inclino más por esta elevación del espíritu que se encuentra en el caminar, ya sea en soledad o compañía más que a través de sentadas como las que propone D'Ors.



El encuentro con toda casa interior resulta más bien de combinar la experiencia del paseante con el detenimiento del pensamiento y la ensoñación, sin caer en los excesos místicos que con acierto advertía Santayana:

El ideal del misticismo es exactamente
contrario al de la razón; en lugar 
de perfeccionar la naturaleza humana,
busca abolirla...
un misticismo parcial sirve a menudo
para resaltar con maravillosa
intensidad aquellos estratos
en los que la experiencia
no ha sido aún descompuestas...
El arte del misticismo consiste en ser
místico a retazos y apuntar las armas
pesadas de la filosofía trascendental
contra aquellas realidades o ideas
que resultan especialmente mortificantes.
(INTERPRETACIONES DE POESÍA
Y RELIGION , 
KRK ediciones, 2008.

Las inspiradas viñetas del comic que nos han servido de mirada alternativa casi lo dicen todo.



jueves, 23 de octubre de 2014

FABRICACIÓN DE LAS ISLAS Luque ULTIMOS DÍAS INMORTAL orgasmo

Se me han entrecruzado con fascinación recientemente un comic "futurista y filosófico" con una antología de "poesía y metapoesía" como si fueran amores volteados en su fondo mítico o místico para confluir en un blog de sexo de EL PAIS sobre el orgasmo femenino. 

Paradojas del escapismo filosófico sensualista.



LOS ÚLTIMOS DÍAS DE UN INMORTAL con guión de Fabien Vehlman y dibujo (blanco, negro y grises) de Gwen de Bonneval, recientemente publicado en castellano por Ninth Ediciones, ha sido un descubrimiento sorpresivo, donde las estilizadas figuras y paisajes combinan a la perfección con un contenido imaginativo y reflexivo de mucha agudeza y sensibilidad.

Desde un futuro muy sugestivo, lleno de aparentes utopías de de superación corporal, científica y de comunicaciones intergalácticas se plantean conflictos que han de abordar unos agentes de la que se denomina "Policía Filosófica" y, aunque suene fatal, realmente se encarna en lo que parecen "sabios" y particularmente uno de nombre Elijah.


 Con ello se ha mezclado la antología FABRICACIÓN DE LAS ISLAS (POESÍA Y METAPOESÍA) de Aurora Luque, Ed. Pretextos 2014, que se presentaba en la contraportada como

una escritura "del" y "con" el cuerpo,
reivindicativa de un papel fundamental
del deseo en su abierto reclamo
para la rehabilitación de un epicureismo
acorde en muchos puntos con las propuestas
del filósofo Michel Onfray y consecuentemente,
por lo tanto con las urgencias de este siglo.

                                                             

La sorpresa de esta poeta también ha sido fascinante hasta en sus "aforismos", el último de los cuales sirve de título a la antología por esta preciosa definición:


Un poema es una isla de lenguaje
rodeada de libertad.
Una isla de lenguaje enraizado
en lo más profundo.

O como empieza sugestivamente tal apartado de "aforismos":


Solo vives cuando piensas
pensamientos anhelantes.
Sólo escribes cuando (te) traduces
alguno de estos pensamientos.

Versos siempre que entroncan con leyendas míticas y una sensualidad profunda, como el que parafrasea en su título un famoso poemario de Vicente Aleixandre:


La deconstrucción o el amor


Amar es destruir: es construir
el hueco del no-amor,
amueblar con milagros la pira trabajosa
echando al fuego lenguas, carne de ojos vencidos,
piel jubilosa, dulce, nucas saladas, hombros temblorosos,
incinerar silencios y comprobar la altísima
calidad combustible del lenguaje.
Hay estado del cuerpo a cuerpo A CUERPO
que no alcanzaron nombre en el origen.

Y quién inventa hoy
vocablos para el quicio
fragante de una piel, nombres para los grados de tersura,
acidez o tibieza de un abrazo, quién justificaría
las palabras-tatuaje,
las palabras tenaces como un piercing,
las palabras anfibias e ilegítimas.

El poeta ha dejado junto a cada palabra
lo que cada palabra le pidiera al oído:
derramarse indecible en otro cuerpo
o estallar en un verso como válvula.
El poeta, desnudo, 
cuelga una percha en un árbol perdido
y las palabras van
al poema a vestirse.


La libertad del cuerpo es esencial en LOS ÚLTIMOS DIAS DE UN INMORTAL pues tanto hay clones o avatares ("ecos" se denominan en el album traducido) de las personas, conviviendo en el mismo tiempo, como transformaciones a voluntad en los actos sexuales y el uso liberado de la desnudez o las vestimentas en los diversos contextos.




Se abordan en el comic temas candentes que van desde la violencia en su diversa interpretación, hasta la prevención de la violencia de género, pasando por el entendimiento de culturas o civilizaciones muy diferentes, la diferenciación entre la retórica (charlatanería) y la filosofía, y hasta una festiva forma de poner fin voluntariamente a la existencia.




Sin adelantar ningún final de tan interesante ensayo gráfico puedo señalar que con esto último se relaciona la hondura sentimental del sabio agente filosófico protagonista, pues habrá de cuestionar su inmortalidad en aras de la conservación de una memoria que se pierde en su tan eficiente disgregación de "ecos" múltiples.

Y hay una reflexión sobre el sexo que tiene un grito de futuro pleno de inquietud:



El filósofo, disfrazado como exige la cultura del lugar, esboza tal interés de la siguiente forma:



No parece convencer a la compañera, pero la paradoja no deja de tener su trascendencia cuando en una reciente entrada de un blog de sexo de EL PAIS, suscrito por "Rita Abundancia" y titulado TODO LO QUE SABÍAS SOBRE EL ORGASMO FEMENINO SE TAMBALEA, puede leerse:


Mientras los científicos discuten sobre una materia 
tan dada al tratamiento filosófico 
como es la fisiología del placer
 –¿no han sentido ustedes que el cuerpo entero 
es una zona erógena cuando han estado motivados
 y con la persona indicada; mientras el clítoris 
se convierte en un pedazo de madera cuando no hay feeling?
–, Lelo, la marca sueca de juguetes eróticos, prefiere ir al grano,
 lanzando al mercado LUNA SMART BEAD un entrenador personal
 en forma de aparato especializado 
en poner a tono los músculos vaginales 
que, debidamente tonificados, aseguran relaciones más placenteras 
y aumentan la sensibilidad de las paredes de la vagina, 
mal que le pese a la familia Puppo. 
El dispositivo se introduce como si fuera un tampón 
y emite unas pequeñas descargas eléctricas
 que nos indican cuándo debemos 
contraer los músculos y cuándo relajarlos, 
pero lo bueno es que analiza el estado de nuestra zona pélvica 
y, con esos datos, elabora un programa de ejercicios
 personalizados y control de los resultados.

Menos mal que al final Rita atiende a la filosofía más sensualista y nos reconcilia con lo humano exponiendo la sabia intuición del saber abandonarse:


Como decía Valérie Tasso en su libro Antimanual de sexo (Temas de hoy), 
“un orgasmo no se tiene, se aprende a tenerlo.
 O mejor dicho, se aprende a ‘permitirse’ obtenerlo. 
Hay que instruirse no sólo en el conocimiento 
de la propia reacción sexual frente a determinados estímulos
 anatómicos (saber cómo es nuestro cuerpo y de qué forma nos procura placer),
 sino, sobre todo, hay que formarse en el difícil arte de dejarse llevar,
 de dejar que la decisión quede en manos de nuestra respuesta sexual 
y no de nuestras ‘razones’. Cuando la razón aparece, el orgasmo huye como los corderos del lobo. Cuando la razón toma la decisión, el orgasmo ya ha tomado la decisión antes”


Un buen recurso de salud siempre acaba siendo la buena poesía y en este caso los versos de Aurora Luque:

Irás poema adentro, 
cuerpo adentro,
y habrá metamorfosis.
Una noche
de amor hace universo.
(Pág. 67 de Fabricación de las Islas)

Un universo que nunca completamente aprehendido, ni por los sentidos, ni por la razón, y de ahí su futuro para el descubrimiento infinito de lo humano.

viernes, 29 de agosto de 2014

PESSOA LEM Estanco Solaris nada

El verano es una inmejorable ocasión para enfrentarnos a nuestra nada y dejar que una liviandad aparente descubra el estado de grávido  y azaroso desastre que nos arrastra. 

Y para ello se han enlazado por casualidad dos ventanas literarias universales: Estanco (Tabacaria y otros poemas de Pessoa) y Solaris (la magistral ciencia ficción de Stanislav Lem).




La ejemplar antología de poemas del portugués Fernando Pessoa, traducida, seleccionada y prologada por Ángel Campos Pámpano (Galaxia Gutemberg, Círculo de Lectores, 2013), con la que he cargado, a pesar de su volumen, por las calles de Lisboa, me comenzó trasmitiendo su potencia reveladora con la declamación del largo e intenso ESTANCO.

La "ventana" a la que se asoma el fracasado escritor acabó enfrentándose, a la vuelta del viaje, con la de la "Estación espacial" por la que se divisa el océano de Solaris, planeta que da título a la novela de Lem, también leída en otra preciosa edición de Círculo de Lectores, por cortesía de Ediciones Minotauro.

                                        

Así comienzan los famosos versos de ESTANCO:


No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte  de esto, tengo en mí
todos los sueños del mundo.

Y termina curiosamente SOLARIS:


No sabía nada,
y me empecinaba en creer
que el tiempo de los milagros crueles
aún no había terminado.

Este científico y valiente expedicionario de abismos acreciente su atractivo humando cuando es seducido por tales milagros y en particular al enamorarse de una creación imposible que hasta le muestra su voluntad de desaparecer y le confiesa:

                                                 


Me parece sin embargo,
que pienso como cualquier ser humano...
¡y no sé nada!
Si esa cosa desconocida estuviera
pensando en mi cabeza,
yo lo sabría todo.
Y no te querría.
Representaría una comedia,
pero de modo deliberado.

El escritor del poema de Pessoa invoca en su habitáculo:


Esclavos por el corazón de las estrellas,
conquistamos el mundo entero
antes de levantarnos de la cama;
pero nos despertamos y es opaco,
nos levantamos y es ajeno,
salimos de casa y es la tierra entera,
más el sistema solar,
y la Vía Láctea y lo Indefinido.



El viaje espacial de SOLARIS especula con un dios imperfecto e inmanente de la materia, al que atribuye un destino que parece cruzarse con el de aquel escritor:


Un dios que ha creado relojes,
pero no el tiempo que ellos miden.
Ha creado sistemas y mecanismos,
con fines específicos,
que han sido traicionados.
Ha creado la eternidad,
que sería la medida de un poder infinito,
y que mide sólo una infinita derrota.

Parecen aunarse tales obras en un canto al fracaso, como algo esencialmente humano, pues quizá del mismo nazcan los descubrimientos, los sueños y hasta el amor por la vida.



En ambas hay un escepticismo fundamental acerca del "contacto", sobre cuya fe en su autenticidad se discute, y, así, en Solaris, otro científico señala:


Nos consideramos los cabelleros
del Santo Contacto. Es otra mentira...
Buscamos una imagen ideal
de nuestro propio mundo;
partimos en busca de otro planeta, 
de una civilización superior a la nuestra,
pero desarrollada de acuerdo
con un prototipo: nuestro pasado.

En ESTANCO el escritor reflexiona sobre otro exterior pero desconfía también del mismo, como ejemplifica su final, tras hacerse patente así una mínima relación con el estanquero:

Gesticula un saludo,
le grito ¡Adios Esteves!,
y el universo se reconstruye en mí
sin ideal ni esperanza,
y el Dueño del Estanco sonríe.

Quizás el mayor fracaso se produce en esto (el contacto, la sonrisa...) cuando sí que resulta el mayor de los "imposibles necesarios" del que la soledad no nos libra, ni nos puede librar, porque es la vida inmanente de nuestros sueños, en los que se nos muestra la más profunda humanidad.

jueves, 17 de julio de 2014

SALTER VALÉRY juego distracción cementerio marino joven parca

En los últimos años se ha descubierto en España un auténtico clásico de la literatura americana cuya leyenda no hace más que acrecentarse.

No voy a reiterar ningún rasgo biográfico de los muchos que aparecen en los más diversos medios culturales, pues me voy a limitar a glosar la fascinante lectura de una de sus novelas, que se ha entrelazado con dos poemas de un renombrado poeta francés en hondo juego filosófico.


Ante un paisaje de capital y campo franceses, Salter nos introduce en un paraíso de la sensualidad más abierta, donde el sexo se vive con la naturalidad de una juventud sin límites y gozosa de sus posibilidades en los movimientos más elegantes por territorios de deseo interior y exterior, cual no deja de relucir el uso de un lujoso descapotable de la marca Delage como vehículo que surca tal firmamento.

         


El propio autor dirigió en 1969 una película titulada "THREE" en la cual aparece el trío de la foto, que bien pudiera encarnar el de los protagonistas de su novela "JUEGO Y DISTRACCIÓN".



Bajo estas miradas significativas puede ilustrarse el intenso viaje que supone la novela, pues el deslumbramiento de su cenital sensualidad no deja de enmarcarse en el contraste de una pareja de inconsciente vitalismo frente a un omniscente relator que se mueve entre su observación más impúdica y su virtual recreación de los mismos.

El amigo que cuenta en primera persona los meses del erótico idilio de la pareja nada tiene que ver con la formación del trío convencional (aunque no deje de haber deseo en el observador), sino que pretende confundirse espiritualmente con ellos:


Me veo como un agent provocateur
o como un agente doble,
primero en un lado (el de la verdad)
y luego en el otro, pero entre los dos,
en los reveses, en las deserciones súbitas,
es fácil olvidar totalmente la lealtad 
y sentir sólo la alegría honda
de esta más allá de todos los códigos,
de ser completamente independiente,
"criminal" es la palabra.
...
Algunas cosa, como he dicho, las vi,
otras la descubrí y otras las soñé,
y ya no diferencio unas de otras.
(pág. 63, Salamandra, Madrid, 2013)


"El tiempo resplandece y Soñar es saber", dice el último verso de la segunda estrofa del "CEMENTERIO MARINO" (1920) de Paul Valéry, en uno de esos avatares filosóficos en que el poeta tradujo con lucidez el trabajo intelectivo frente a la eternidad del alma.




Sin duda hay mucho más que pensamiento en este grito poético, pues parece haber una llamada a la creación humana más íntima, que es lo que parece que Salter también invocó en ese OTRO personaje, aparentemente NEUTRO CREADOR, que desde luego se implica hasta la pasión más que latente en la recreación de sus personajes.

Frente a este deseante pensador la pareja encarna unas liviandad, ligereza y libre goce vitales que se envidia por todos los poros para martirio del agente provocador.


Estoy dispuesto a confesarlo todo,
no tengo el menor instinto de escapar
o mentir, pero Dean, ah,
la recibiría con una sonrisa.
Ahí reside toda la diferencia.
No soy lo bastante fuerte para amarla.
Hay que ser egoísta. (Pág. 203)

El observador es incapaz de la acción, y ya no sólo cuando está en juego el deseo o la atracción, sino incluso cuando se requeriría por lealtad o desvelamiento de la mentira.

El objeto de deseo y hasta de recreación se hace impenetrable para este OTRO, a pesar de cuanto ha puesto en admirar la delicia de la sensualidad, pero carece del espíritu de la liviandad o la naturalidad del disfrute.

Una liviandad también impenetrable para la misma pareja pues se muestra oculta en un silencio insondable:

Él abre las puertas del balcón,
pero no la contraventana. 
Apaga la luz. Ella, de inmediato,
le hace sitio en la cama,
como liberada por la oscuridad.
Sus manos, esas manos delgadas,
se posan en el cuerpo de Dean.
Él yace inmóvil. Su silencio, 
su inmovilidad, agradan a Annie.
Definen su propia existencia.
Tiene que conquistarlos.
Claro que es sólo un juego. (Pág. 197)

No se conquistarán esos interiores. No son apresables por la conciencia. Son el misterio, lo que el juego eludirá sin dejar de vivirlos.

Forcejeos y gritos agudos de doncellas,
los ojos y los dientes y los húmedos párpados,
el seno encantador que juega con el fuego,
la sangre brilladora en los rendido labios,
y los últimos dones por dedos defendidos,
bajo tierra va todo y todo entra en el juego.

Así se traduce la 16ª estrofa del poema de Valéry en la versión kindle que tan accesible resulta en la tableta y tan susceptible es de repetir como una oración mística.

Como simbólico es su otro celebérrimo poema "LA JOVEN PARCA" (1917), reunido con el CEMENTERIO MARINO en una muy versada edición de CÁTEDRA de la que recojo un pasaje cautivador:

¡Qué caos de tesoros esa sierpe! ¡Qué mina
de deseos que huían de aquella mi avidez,
y que sombría sed de pura límpidez!

                           

Como dijo Blanchot comentando otras obras de Valéry es

la Eva delante del Árbol,
"soberbia sencillez,
transparencia de las miradas,
tontería orgullo felicidad"
(La parte del fuego, Arena Libros, 
Madrid, 2007, pág. 252)

Finalmente, George Steiner en LA POESÍA DEL PENSAMIENTO (Siruela) observó cómo de los comentarios del filósofo Alain a este y otros poemas de Valéry, podía concluirse la evidencia de que:

Los dos coinciden en que sólo la poesía
puede hacer realidad el a priori de la filosofía
consumando formas que circunscriban 
el conocimiento antes de que exista el conocer.

Lo que vive la pareja recreada por el otro observador se erige en un sueño de la mayor autenticidad poética.