Paradojas del escapismo filosófico sensualista.
LOS ÚLTIMOS DÍAS DE UN INMORTAL con guión de Fabien Vehlman y dibujo (blanco, negro y grises) de Gwen de Bonneval, recientemente publicado en castellano por Ninth Ediciones, ha sido un descubrimiento sorpresivo, donde las estilizadas figuras y paisajes combinan a la perfección con un contenido imaginativo y reflexivo de mucha agudeza y sensibilidad.
Desde un futuro muy sugestivo, lleno de aparentes utopías de de superación corporal, científica y de comunicaciones intergalácticas se plantean conflictos que han de abordar unos agentes de la que se denomina "Policía Filosófica" y, aunque suene fatal, realmente se encarna en lo que parecen "sabios" y particularmente uno de nombre Elijah.
Con ello se ha mezclado la antología FABRICACIÓN DE LAS ISLAS (POESÍA Y METAPOESÍA) de Aurora Luque, Ed. Pretextos 2014, que se presentaba en la contraportada como
una escritura "del" y "con" el cuerpo,
reivindicativa de un papel fundamental
del deseo en su abierto reclamo
para la rehabilitación de un epicureismo
acorde en muchos puntos con las propuestas
del filósofo Michel Onfray y consecuentemente,
por lo tanto con las urgencias de este siglo.
La sorpresa de esta poeta también ha sido fascinante hasta en sus "aforismos", el último de los cuales sirve de título a la antología por esta preciosa definición:
Un poema es una isla de lenguaje
rodeada de libertad.
Una isla de lenguaje enraizado
en lo más profundo.
O como empieza sugestivamente tal apartado de "aforismos":
Solo vives cuando piensas
pensamientos anhelantes.
Sólo escribes cuando (te) traduces
alguno de estos pensamientos.
La deconstrucción o el amor
Amar es destruir: es construir
el hueco del no-amor,
amueblar con milagros la pira trabajosa
echando al fuego lenguas, carne de ojos vencidos,
piel jubilosa, dulce, nucas saladas, hombros temblorosos,
incinerar silencios y comprobar la altísima
calidad combustible del lenguaje.
Hay estado del cuerpo a cuerpo A CUERPO
que no alcanzaron nombre en el origen.
Y quién inventa hoy
vocablos para el quicio
fragante de una piel, nombres para los grados de tersura,
acidez o tibieza de un abrazo, quién justificaría
las palabras-tatuaje,
las palabras tenaces como un piercing,
las palabras anfibias e ilegítimas.
El poeta ha dejado junto a cada palabra
lo que cada palabra le pidiera al oído:
derramarse indecible en otro cuerpo
o estallar en un verso como válvula.
El poeta, desnudo,
cuelga una percha en un árbol perdido
y las palabras van
al poema a vestirse.
La libertad del cuerpo es esencial en LOS ÚLTIMOS DIAS DE UN INMORTAL pues tanto hay clones o avatares ("ecos" se denominan en el album traducido) de las personas, conviviendo en el mismo tiempo, como transformaciones a voluntad en los actos sexuales y el uso liberado de la desnudez o las vestimentas en los diversos contextos.
Se abordan en el comic temas candentes que van desde la violencia en su diversa interpretación, hasta la prevención de la violencia de género, pasando por el entendimiento de culturas o civilizaciones muy diferentes, la diferenciación entre la retórica (charlatanería) y la filosofía, y hasta una festiva forma de poner fin voluntariamente a la existencia.
Sin adelantar ningún final de tan interesante ensayo gráfico puedo señalar que con esto último se relaciona la hondura sentimental del sabio agente filosófico protagonista, pues habrá de cuestionar su inmortalidad en aras de la conservación de una memoria que se pierde en su tan eficiente disgregación de "ecos" múltiples.
Y hay una reflexión sobre el sexo que tiene un grito de futuro pleno de inquietud:
El filósofo, disfrazado como exige la cultura del lugar, esboza tal interés de la siguiente forma:
No parece convencer a la compañera, pero la paradoja no deja de tener su trascendencia cuando en una reciente entrada de un blog de sexo de EL PAIS, suscrito por "Rita Abundancia" y titulado TODO LO QUE SABÍAS SOBRE EL ORGASMO FEMENINO SE TAMBALEA, puede leerse:
Mientras los científicos discuten sobre una materia
tan dada al tratamiento filosófico
como es la fisiología del placer
–¿no han sentido ustedes que el cuerpo entero
es una zona erógena cuando han estado motivados
y con la persona indicada; mientras el clítoris
se convierte en un pedazo de madera cuando no hay feeling?
–, Lelo, la marca sueca de juguetes eróticos, prefiere ir al grano,
lanzando al mercado LUNA SMART BEAD un entrenador personal
en forma de aparato especializado
en poner a tono los músculos vaginales
que, debidamente tonificados, aseguran relaciones más placenteras
y aumentan la sensibilidad de las paredes de la vagina,
mal que le pese a la familia Puppo.
El dispositivo se introduce como si fuera un tampón
y emite unas pequeñas descargas eléctricas
que nos indican cuándo debemos
contraer los músculos y cuándo relajarlos,
pero lo bueno es que analiza el estado de nuestra zona pélvica
y, con esos datos, elabora un programa de ejercicios
personalizados y control de los resultados.
Menos mal que al final Rita atiende a la filosofía más sensualista y nos reconcilia con lo humano exponiendo la sabia intuición del saber abandonarse:
Como decía Valérie Tasso en su libro Antimanual de sexo (Temas de hoy),
“un orgasmo no se tiene, se aprende a tenerlo.
O mejor dicho, se aprende a ‘permitirse’ obtenerlo.
Hay que instruirse no sólo en el conocimiento
de la propia reacción sexual frente a determinados estímulos
anatómicos (saber cómo es nuestro cuerpo y de qué forma nos procura placer),
sino, sobre todo, hay que formarse en el difícil arte de dejarse llevar,
de dejar que la decisión quede en manos de nuestra respuesta sexual
y no de nuestras ‘razones’. Cuando la razón aparece, el orgasmo huye como los corderos del lobo. Cuando la razón toma la decisión, el orgasmo ya ha tomado la decisión antes”
Un buen recurso de salud siempre acaba siendo la buena poesía y en este caso los versos de Aurora Luque:
Irás poema adentro,
cuerpo adentro,
y habrá metamorfosis.
Una noche
de amor hace universo.
(Pág. 67 de Fabricación de las Islas)
Un universo que nunca completamente aprehendido, ni por los sentidos, ni por la razón, y de ahí su futuro para el descubrimiento infinito de lo humano.





