Me ha seducido grandemente que un autor consagrado se cruce en la lectura con un primerizo, y dispute a la fiebre lectora del conclusivo el impulso de aquello por construir, pero que se insufla de tanto verbo que tiende a abrir más el corazón que todo lo que el primero cierra.
Hay un arranque común, paradójicamente: la muerte del padre.
Asocio, para bien o para mal,
mi matrimonio con la muerte de mi padre,
en el tiempo. Que existan otras uniones,
a otros niveles, entre ambas cosas,
es posible. Bastante difícil
me resulta decir lo que creo saber.
Así comienza el Nobel Beckett, mientras el novel Neil Hazard se enfrenta a una creencia mucho más apasionada:
Zoe no tiene frío. Zoe solo sabe
que su padre está muerto
y que debe ir a buscarlo.
El invierno agoniza y las amapolas
han vuelto a cantar en la llanura.
La guerra ruge al otro lado
de las montañas. Y el camino
es ya lo único qué importa.
Y así se presenta esta embriagadora prosa poética en las principales plataformas editoriales digitales (http://www.amazon.es/canto-las-amapolas-Neil-Hazard-ebook/dp/B012Y80XH0 http://www.bubok.es/libros/241372/El-canto-de-las-amapolas y GOOGLE PLAY)
y desde luego iniciamos un muy diferente camino de los derroteros paródicos de Beckett, pero mucho más arrebatador, hasta el punto de parecer una suerte de nueva versión en relato de TEMPORADA EN EL INFIERNO de RIMBAUD o una lectura en negro adolescente y transformador del relato clásico EL MAGO DE OZ de BAUM.

Aquel punto de arranque común conduce a contraponer la muerte y el amor, la nada y el todo, introduciendo en ambas obras un dilema nihilista.
Así lo declara el protagonista de PRIMER AMOR justo después de la escena simbólica que desata su "amor", tras este intercambio de gestos y palabras con su "amada" en el estrecho banco en que coinciden:
De este minimalismo pasamos a la exhuberancia de NEIL que sitúa como primer encuentro en el camino de Zoe nada menos que a un metamorfoseante dios, simbolizador de un todo en extinción y que así se presenta en inmensidad desbordante:
Con tal aparición el nuevo personaje compone una misteriosa nominación:
Mientras en BECKETT la palabra parece un átomo del gesto, para NEIL la palabra será el único todo que arrastre la tempestad vital o mortal que encarna ese mismo dios:
Aquel punto de arranque común conduce a contraponer la muerte y el amor, la nada y el todo, introduciendo en ambas obras un dilema nihilista.
Pero lo que a mi me interesaba,
rey sin sujetos, aquello de lo que la disposición
de mi carcasa no era sino el más lejano
y fútil reflejo, era la supinación cerebral,
el adormecimiento de la idea de yo
y de la idea de ese pequeño residuo
de bagatelas venenosas a las que
llaman no-yo e incluso el mundo, por pereza.
¿Todo lo que quieres es estirarte?, dijo.
Es una grave equivocación dirigirle la palabra
a la gente. Pues basta con que pongas
tus pies sobre sus rodillas, dijo.
Noté bajo mis pantorrillas sus muslos rebosantes.
Empezó a acariciarme los tobillos.
De este minimalismo pasamos a la exhuberancia de NEIL que sitúa como primer encuentro en el camino de Zoe nada menos que a un metamorfoseante dios, simbolizador de un todo en extinción y que así se presenta en inmensidad desbordante:
He sido
la eternidad de algún poeta.
He sido
la locura de un rey.
He sido
el ojo azul del mundo.
He sido
una gota de lluvia. He sido una
galaxia
entera. He sido un uniforme azul.
He sido
la muerte, y a veces, incluso la vida.
He sido
el cielo azul en verano, las tardes rojas de otoño.
La
cuerda de una lira. He sido todo.
Pero,
¿qué soy ahora? Nada, en absoluto.
Ah,
querida, como si la Eternidad existiera de
verdad
Con tal aparición el nuevo personaje compone una misteriosa nominación:
—¿Tienes un nombre? —logró articular, por fin.
—Tenía cientos —respondió él con la mirada
perdida y la sonrisa ausente. Zoé se preguntó qué
tierras adivinaba aquel ser más allá de las nubes rojas
—. Aunque ahora solo me queda uno. El más antiguo
de todos. El único que no me dieron los hombres,
porque estaba en las estrellas mucho antes de que
naciera el primero de vuestra raza. Era el que
susurraba el océano al principio de los tiempos. Los
demás, se han perdido. Llámame Proteo

Proteo, de entre toda la estirpe
de los viejos dioses,sobrevivió.
El era una fantasía especial, un delirio
exquisito y primario.
exquisito y primario.
Había sido atesorado durante una vida entera por
un
pobre loco que añoraba un mar que no conocía, y
garabateaba en un cuaderno poemas artificiales y
seres sin figura. Cuando murió, sus páginas fueron
devoradas por un diluvio de sal. En su tumba nació un
mar. Proteo nació de aquellos dibujos sin forma
definida con el poder de adquirir la que quisiera.
Heredó la videncia de sus antepasados los versos.
Atesoró el salitre y la tinta en la piel y el rumor de las
olas bajo el costado derecho. Así. Proteo era un dios
de palabras y océano.
pobre loco que añoraba un mar que no conocía, y
garabateaba en un cuaderno poemas artificiales y
seres sin figura. Cuando murió, sus páginas fueron
devoradas por un diluvio de sal. En su tumba nació un
mar. Proteo nació de aquellos dibujos sin forma
definida con el poder de adquirir la que quisiera.
Heredó la videncia de sus antepasados los versos.
Atesoró el salitre y la tinta en la piel y el rumor de las
olas bajo el costado derecho. Así. Proteo era un dios
de palabras y océano.

El camino de Zoe sigue los senderos de un nuevo encuentro con otro personaje de poética trascendencia:
Además, durante el día.
acurrucado al
amparo de alguna enredadera. Drac echaba
de menos sus propias palabras. Vivía de
las palabras de otros porque él no tenía.
Estaba mudo. De su garganta no salía
nada, más que el rugido del silencio.
Jamás podría pronunciar una sola palabra.
Jamás regalaría un verso al viento ni haría
suya una historia. Jamás podría contarle a
nadie todo lo que había oído. Movería
siempre los labios. Sería el insecto
defectuoso, el pájaro roto
Este personajes podría ser de estirpe beckettiana pues casi emparenta con tantos reptantes como aparecen en sus obras y que arrastran un destino crucial para la revelación de uno mismo y del otro. Así se pregunta ALAIN BADIOU en BECKETT EL INFATIGABLE DESEO (Arena Libros 2007):
¿Que es el despoblador? Es el otro propio
de cada uno, aquel que lo singulariza,
que lo extirpa del anonimato.
Ser "despoblado" es advenir a sí mismo,
no ser ya más que un simple elemento
de la pequeña tropa de buscadores.
Beckett supera así las antinomias
dolorosas del COGITO: no es de la
confrontación verbal, cara a cara,
con uno mismo de la que depende
la identidad de uno mismo,
es del descubrimiento de su otro.
(ob. cit. pág. 44)

Zoe va enfrentándose a sus otros como si no perteneciera ni a sí misma y de esa manera se acurruca en la forma de otros personajes que se metamorfosean con su encuentro:
Wolf era, incluso para los que creían conocerlo,
un ser impreciso. Jamás estaba del todo presente
y, sin embargo, reía más que la mayoría.
Para algunos, era un simple que huía.
Para otros, un loco que no lloraba.Pero todos estaban de acuerdo en una cosa. Aquel
joven era salvaje como el enebro y la escarcha, tenía
la garganta llena de bramidos y la mirada cristalina.
Era un poco pájaro y muy, muy lobo. En su sangre se
mezclaban las hojas muertas y la piel tensa de los
venados al emprender la huida.
Por lo demás, era bueno

—¿Tiene sentido la vida? —preguntó Nihil.
apoyando su espalda en las espinas oxidadas de
Proteo— No sé. creo que hay seres que nacen para ser
repugnantes y el hecho de que lo sean es una
maravilla tal, que los hombres no pueden soportarlos.
apoyando su espalda en las espinas oxidadas de
Proteo— No sé. creo que hay seres que nacen para ser
repugnantes y el hecho de que lo sean es una
maravilla tal, que los hombres no pueden soportarlos.
—Estás sin dibujar —le reprochó él—. Y has
cometido el mayor error de todos, y es pedirle a la
poesía que te dé ojos. Ahora tienes tres.
cometido el mayor error de todos, y es pedirle a la
poesía que te dé ojos. Ahora tienes tres.
—¡Soy deforme! —río Nihil.
—No, eres nada.
—Sí, soy todo.
—Si algo he aprendido de Wolf, o de su botella,
o
de sus ojos turbados, es que el sentido de la vida es la
vida misma
de sus ojos turbados, es que el sentido de la vida es la
vida misma

Ese juego de sentidos es la parte central del libro de NEIL HAZARD. En su despliegue de hondo dilema choca con el despojamiento total de BECKETT:
Tuve que defenderme contra un sentimiento
que se hincaba poco a poco,
en mi espíritu helado,
con el horroroso nombre de amor.
BADIOU interpreta este "sentimiento" con las reveladoras apreciaciones sobre las obras de BECKETT que siguen:
El "hombre" desea la nada del DOS,
mientras que la "mujer" guardiana errante
y "recitante" de la unidad original,
del mero punto de encuentro,
no desea nada más que el DOS sea
la tenacidad infinita de un DOS que dura.
...
El amor es cuando podemos decir
que tenemos el cielo
y que el cielo no tiene nada.
...
El amor es ese intervalo por donde
se persigue hasta el infinito
una especie de indagación sobre el mundo.
(ob. cit. pág. 52)
El entrecomillado de géneros no es más que la nominación de una dicotomonía que no tiene porqué necesariamente de lo masculino y femenino sino de tendencias de individuos. PRIMER AMOR ejemplifica también ese debate desolador hasta el punto de la que la huida final -que no revelaré- se produce con la música de fondo de un grito descarnado.
Y el rostro de mi padre, en el lecho de muerte
me había hecho entrever la posibilidad
de una estética de lo humano.
(PRIMER AMOR, Ed. de Minuit, 1970, pág. 35)
Curiosamente, tal será el "rostro" que persiga ZOE y cuya idealización tan humana propiciará el negro milagro de la poesía mientras todo se derrumba y una nada se hace voz para la adolescente esperanza de eternidad:
Se secó al sol. En su bolsillo derecho saltaban
un par de piedrecitas
multicolores.
Las sostuvo un momento, y las acarició con
la punta de los dedos. El estaba allí
la punta de los dedos. El estaba allí
y era Drac otra vez. Solo Drac.
No era el niño mudo, ni el guia,
ni siquiera el pájaro sin garganta. Era el
asesino de serpientes, quizá,
asesino de serpientes, quizá,
era la voz de las viejas fortalezas.
Tal vez visitara a Fia antes de volver a Dropsville.
Quizá nunca regresara a Dropsville,
después de
todo. Se convertiría
en un poeta de tres ojos.
Trabajaria para ser vidente.
Trabajaria para ser vidente.
Se cambiaría el nombre.
A falta de otra cosa, se llamaría Nada.
O Nihil
Un ser autor que resulta metamorfosis nihilista de un todo simbólico sumergido en el océano de poesía de este relato.

